jueves, 22 de julio de 2010

Intolerancia a la proteina de leche de vaca


Después de varios síntomas, hemos llevado a mi hija a realizar todo tipo de pruebas de alergia, en las que ha dado negativo. Como los síntomas siguen, nos han dicho que lo más probable es que tenga intolerancia a la proteína de leche de vaca. No hay una prueba que demuestre que esto es así, simplemente se hace por descarte y hay que retirar de la alimentación todo lo relacionado con la leche de vaca y comprobar si han desaparecido los síntomas.
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Hasta aquí parece relativamente sencillo, no le doy leche de vaca y ya está. La realidad es que tengo que evitar la leche, el suero de leche, la lactosa, el ácido lácteo, el ácido láctico, trazas de leche y todos los derivados de la leche de vaca. Esto se traduce en que tengo que leer los ingredientes de todos los alimentos que compro.
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Parece que la cosa se complica, ya que ahora tardo en hacer la compra cuatro veces más que antes. Sólo en leer los ingredientes me estoy dejando los ojos, tienen la letra más pequeña que la hipoteca de mi casa, te lleva un buen rato, pero lo peor de todo, lo que realmente complica la situación, es que la leche está en casi todos lo alimentos.
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El primer día que fui a comprar, me encuentro con que de los 100 modelos de galletas que hay aproximadamente, sólo unas no contienen trazas de leche. Una tarde entera para encontrar unas malditas galletas maría! podréis pensar que en las galletas hasta cierto punto es normal, pero es que la leche esta en todas partes, es como dios!.
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El pan, los palitos de merluza, el chorizo, el starlux, la patatas fritas, los chuches, y un sin fin de productos tienen la proteína de leche de una u otra manera. Es desquiciante! llega un momento en que coges de la estantería un producto, te pones a leer los ingredientes, y cuando llevas dos o tres líneas, aparece la leche, es que te entra un mala leche, que devuelves el producto a la estantería cabreado y la gente que pasa por allí te mira como diciendo, este tío tiene una pedrada en la cabeza del siete! qué impotencia, qué rabia, cuando llevas hora y media y no has podido encontrar nada, de verdad que te entran ganas de llorar.
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De repente entiendes a los celiacos y su locura con lo que compran y lo que pueden comer, y te da envidia de no poder tener un libro, como ellos, con las marcas que debes o no comprar. De lo malo, tenemos un conocido que esta en la misma situación que nosotros y nos vamos intercambiando información.
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El consuelo que me queda es que no deja de ser una intolerancia que al parecer con el tiempo se corrige. Esperemos que así sea, por que no me imagino toda mi vida mirando los ingredientes de los alimentos.
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Desde aquí un saludo a los celiacos.

lunes, 5 de julio de 2010

Reencuentros en el tiempo

De pequeño mi padre tenia un amigo en Jaén del que era inseparable, fueron capaces de disfrutar incluso en aquellos tiempos de posguerra; luego llegó el momento de estudiar la universidad, sus caminos se separaron y uno acabó en Burgos y el otro en Madrid.
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Aproximadamente 40 años después, en un bar de carretera de la Autovía de Andalucía, al volver de unas vacaciones en Jaén, mi madre reconoció a un señor que estaba en la barra, junto a mi padre. Era su amigo de la infancia, llevaban un rato juntos y no se habían dado cuenta. Lo recuerdo como un momento muy emocionante para ellos, tánto que mantienen el contacto desde hace unos diez o quince años con visitas y llamadas habituales.
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Fue una suerte para ambos parar aquel mismo día, en aquel mismo bar, situarse en la misma parte de la barra y sobre todo que a mi madre, que no se le va una, le reconoció al vuelo. La suerte hizo un gran trabajo aquel día.
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De pequeño, yo también tuve a un amigo del que era inseparable, nos entendíamos a las mil maravillas, y la universidad también nos separó, yo acabé en Salamanca y él en Ciudad Real. Hay que entender que entonces no existían ni los móviles, ni Internet.
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Un día me hice una cuenta de usuario en el Facebook, aprendí a trastear, y encontré en un grupo de mi antiguo colegio, a mi amigo Ángel. Le envié un email y comenzamos a recuperar el contacto.
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El domingo pasado Ángel vino a mi casa, que momento, que ilusión, que gozada. Él estaba de pasada y apenas nos vimos dos horas, pero qué dos horas, entendí perfectamente la cara de felicidad que puso mi padre en su reencuentro.
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Hablamos y nos pusimos al día todo lo que pudimos, fue un no parar de idas y venidas de información de 18 años que llevamos sin vernos. Al final se nos pasó hacer una foto para inmortalizar aquel momento. Recordando, creo que a mi padre también se le pasó.
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Lógicamente ya hemos preparado una visita para vernos un fin de semana o un puente. Realmente estoy muy contento, tanto que no he dejado pasar ni un día para contarlo.
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Os ha pasado algo parecido? os lo recomiendo.