sábado, 5 de junio de 2010

Ande yo caliente...

Estos son mis MBT.

Son los mejores zapatos que he tenido en mi vida. Muy por encima de los Lottusse. Así, solo con verlos parece imposible, que estos zapatos de aspecto entre ortopédicos y suela chunda chunda, puedan ser mejores que unos pedazo de Lottusse.
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Los Lottusse son infinitamente más bonitos, y tienen un aspecto de mucha más clase, eso es innegable, es un hecho. Algunos habréis pensado, que además también son más caros y por tanto esa inaccesibilidad aportan un prestigio a quien los calza. La respuesta es un si pero no. Es cierto que dan una apariencia fantástica, pero siento decir que no son más caros que unos MBT.
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Me estas diciendo que ese zapato feo y ortopédico, encima es caro!, entonces no interesa para nada, ¿de qué me estas hablando?.
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Paciencia, que todo en esta vida, o casi todo, tiene su explicación. Mi amiga Nadia fue quién me contó de su existencia. Son tan cómodos? "Sip, al principio es raro, pero luego no te los quitas".
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Me planté en la tienda, allí me contaron mil maravillas del zapato en cuestión, que te arreglan la vida. La primera reacción es de escepticismo total, pero en cuanto me los probé, vi que te obligan a mantener la espalda recta, de lo contrario te balanceas hacia delante. Sólo con eso me quito yo el dolor de espalda que me gano diariamente en la oficina, pensé que podría merecer la pena. Además, si Nadia los tiene por algo será.
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Cuando me los puse, me encontré rarísimo, pero al segundo día ni te enteras. Eso sí, vas recto, y la espalda empieza a doler menos, además ya no tengo que "crujir" el cuello cinco o seis veces diarias. Mira, va a ser que SI merece la pena, y además no te duelen los pies al final del día como con los Lottusse, que son duros de narices.
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Es cierto que ya me han dicho que parezco un cojo, que son como una mecedora, que son feísimos, que a mi madre y a Lola Herrera les gusta mucho más los Lottusse (importantísima razón de peso), pero al final, yo con mis MBT estoy enchanté, tanto que a mi edad ya me aplico eso de vaya yo caliente...

viernes, 4 de junio de 2010

Tenemos memoria?

Mientras leía Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson, me quedé impresionado al leer el consejo que Henrik Vanger le da a Mikael Blomkvist:

"A lo largo de todos estos años he tenido muchos enemigos y hay una cosa que he aprendido: nunca entres en la batalla cuando tienes todas las de perder. Sin embargo, jamás dejes que una persona que te ha insultado se salga con la suya. Espera tu momento y, cuando estés en una posición fuerte, devuelve el golpe, aunque ya no sea necesario hacerlo."
Pero si esto lo he pensado yo un montón de veces!
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Aunque sólo lo he llevado a la práctica en un par de ocasiones, la verdad es que no tengo muy claro si me no he encontrado en una posición fuerte, si no he querido machacar, o simplemente he olvidado el altercado.


La posición fuerte, la recuperas en muchas ocasiones, pero devolver el golpe, eso es otra cosa. Hay que valorar según el incidente si cargas la mano o lo dejas pasar. Si lo dejas pasar te estas equivocando, porque luego te arrepientes de no haberle dicho o hecho lo que se merece. Si devuelves el golpe, te queda un sentimiento extraño. Si la persona no te importa, el golpe se lo lanzas a la mandíbula y te deja una sensación de indiferencia, se lo merecía, piensas para ti. Pero si por el contrario, la persona te importa, el golpe suele ir dirigido a sus sentimientos, y te deja una sensación agridulce que no te la quitas de la cabeza nunca. Por un lado estás satisfecho de poder responder con contundencia, pero por otro lado, esa persona te sigue importando y no deja de ser una situación en la que ahora eres tú el que insulta.

A veces, no tenemos memoria de lo que nos hicieron y no sabemos con qué ímpetu devolver el golpe, ni a dónde dirigirlo. Lo dejamos pasar, y probablemente sea quién más se lo merezca. Una injusticia total!.

Yo ánimo a tener memoria y a actuar en consecuencia. Alguien muy cercano a mí dice que es la persona más generosa del mundo, siempre da el doble de lo que recibe. Si tu le haces un favor, el te lo devuelve multiplicado por dos. Si tu le haces una faena, él te la devuelve multiplicada por dos.

Me gustaría saber si os habéis encontrado en la posición fuerte y cómo habéis actuado, y si sois "generosos".